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28/1/09

Ranchito Tres Palmas en Lucha y Resistencia contra el Despojo y la Represión Capitalista en Mazatlán, Sinaloa, México.*


“Ni indiferentes, ni callados, ni inmóviles. Nosotras, nosotros, La Otra, no dejaremos a nuestras compañeras y compañeros solos, solas. Ni en la cárcel, ni en su dolor, ni en su rabia, ni en su lucha. No importan ni el tiempo que tarde ni la coyuntura que allá arriba decidan e impongan. No importa si somos muchos o pocos. No importa si se nos ataca o se nos alaba. No importa si se nos comprende o apoya, o si se nos condena o persigue. Cumpliremos el deber primero que adquirimos como parte de La Otra: ser con los otros y otras, apoyarnos, no dejarnos solos” (Subcomandante Insurgente Marcos)


Es viernes 5 de diciembre de este año, mi ama Elisa ha estado truénese y truénese los dedos, anda pa arriba y pa abajo, porque ha corrido el rumor de que los representantes legales de la Empresa El Venadito habían dicho: les damos 8 días para que desalojen el terreno. Esas palabras se las dijeron a mi tía Isabel y la verdad eso nos mete miedo, aunque a veces lo controlamos…

Y pues ese día era viernes, y los viernes es día malo, ya que el día que nos echaron a la cárcel, viernes era, -como no me voy a acordar- dice mi ama, -nos trataron peor que a los perros-.

Compañeras y compañeros, hemos venido hasta acá a contarles nuestro problema a nombre de la familias que vivimos en El Ranchito Tres Palmas de Mazatlán, Sinaloa. Y pues dice mi ama que esta reunión -nos cae como anillo al dedo, ya que rabia es como el coraje y pues nosotros tenemos mucho coraje, y rabia también, por todo lo que nos han hecho los empresarios y los gobiernos-.

Les informamos que desde 1958 vivimos ahí, pero en los últimos años hemos RESISTIDO AL DESPOJO de 36 hectáreas que nos quieren hacer unos empresarios aliados con el gobierno. Estas las ostentamos de buena fe, continua, de manera pacífica, pública e ininterrumpida.

Sin embargo, desde 1999, una Empresa llamada El Venadito S. A. de C. V. apareció con escrituras registradas en México, Distrito Federal, en la que aparece como Presidente del Consejo de Administración Jacobo Martínez Ramos. A partir de esa fecha, los empresarios y el gobierno, han estado usando la represión psicológica y policíaca contra nosotros. 

Por ejemplo, en el 2001, los representantes de la empresa solicitaron averiguación previa ante la Agencia Segunda del Ministerio Público del Fuero Común en nuestra contra por el delito de despojo, y orden de aprehensión al Juzgado Tercero de Primera Instancia del Ramo Penal, misma que fue negada al Ministerio Público porque NO se reunían los elementos del tipo penal de despojo.

En el 2004, no conformes con la negativa de orden de aprehensión y falseando declaraciones de hechos delictuosos, que jamás hemos cometido, interpusieron nuevamente la misma acusación ante la misma Agencia Segunda, a la cual comparecimos para rendir nuestra declaración ministerial respectiva. Como resultado, se nos consigno pidiendo Orden de Aprehensión al Juzgado Primero de Primera Instancia del Ramo Penal quedando registrado en proceso penal 32/2006.


El 21 de febrero del 2006, se ejerció acción penal y fuimos encarcelados el 7 de marzo de 2006 y liberados, bajo fianza, el día 8 de marzo del mismo año. No conformes con los daños psicológicos causados por la autoridad, el día 2 de marzo, pero del 2007, fuimos REPRIMIDOS y DESALOJADOS de nuestro terreno (36 hectáreas) por el gobierno municipal (PAN), el del estado de Sinaloa (PRI), la Policía Estatal Preventiva, Policía Ministerial, Policía Municipal de Mazatlán y el Poder Judicial representado por el Juez de Primera Instancia del Ramo Penal Godofredo Rivera Ayón quien dio la orden. Todos actuaron como fieles servidores de quien se dice ser el dueño de nuestra tierra, el empresario y “presidente” del consejo de administración de El Venadito, Jacobo Martínez Ramos, representado “legalmente” por Raúl Ramos Montes. 

Hasta antes del desalojo, 60 familias vivíamos tranquilamente en este predio, cuidábamos y sembrábamos la tierra; criábamos animalitos; habíamos construido con mucho esfuerzo nuestras casitas, algunas ya han sido destruidas con maquinaria contratada por la empresa. Durante el desalojo, llegaron funcionarios del gobierno, específicamente el director del gobierno del Estado de Sinaloa Joel Hernández Niño, con la promesa de otorgarnos terrenos para construir casas en las zonas más apartadas de Mazatlán para que desistiéramos de nuestra lucha. Desgraciadamente, por la represión y el miedo provocado por las autoridades y utilizando todo el poder estatal, incluida una secta religiosa llamada Comunidad Cristiana La Viña del Pacífico, obligaron a una parte de nuestros compañeros a aceptar el ofrecimiento del gobierno, lo que provoco división. Sin embargo, nosotros hemos decidido resistir hasta las últimas consecuencias, ahora con el acompañamiento de La Otra Campaña.

En esta lucha nos hemos enfrentado al presidente municipal, Jorge Abel López Sánchez, ya que en mayo de 2008 nos dejaron sin agua potable por más de 50 días, como una forma más de represión para que nos saliéramos y abandonáramos la lucha. Después nos informamos que la orden había salido de la oficina del Gobierno del Estado. Sin embargo, no lograron su objetivo, ya que nos armamos de valor e hicimos una marcha el 10 de abril para denunciarlos y exigirles la reconexión inmediata del agua. 

El 23 de mayo de 2008, los magistrados de la Tercera Sala del Supremo Tribunal de Justicia del Estado de Sinaloa, otra vez violando el derecho, nos culpan del delito de despojo cometido por más de dos personas en perjuicio de la Empresa El Venadito, imponiéndonos una pena de una año, 6 meses y 27 días de prisión, más una multa de 

$2, 399.70.


El 28 de mayo de 2008 solicitamos amparo de la justicia federal en el Segundo Tribunal Federal, esta instancia revisó el caso e hizo recomendaciones a la Tercera Sala del Supremo Tribunal de Justicia del Estado de Sinaloa. Pero los magistrados de esta instancia, volvieron hacer lo mismo, y el día 14 de octubre de 2008 nos declaran culpables por el mismo delito. Después de estos resolutivos y como parte de la estrategia de los empresarios y gobierno, nos llaman a “negociar” en las oficinas del subprocurador de Justicia en la Zona Sur del Estado de Sinaloa, proponiéndonos un terreno 10 x 10 más 50 mil pesos a cambio de las 36 hectáreas, propuesta que rechazamos; después nos proponen un “poquito” más, un terreno de 10 x 20 más $ 70 mil pesos. Miren, nos dijeron, “…estos terrenos van adquirir mucha plusvalía, porque nosotros queremos construir un fraccionamiento en donde uds. viven. Entonces, los terrenos que les ofrecemos
estarán ubicados atrás del fraccionamiento; las casas en las que viven ahora, serán destruidas…”. Como quien dice, nos querían mandar allá, lejos, donde nadie nos mire, porque somos pobres…

  Como una ejemplo más de nuestra resistencia, el 18 de noviembre de 2008, de nuevo hemos solicitamos ante los Magistrados del Tribunal Colegiado del Décimo Circuito, en turno, en el Estado, el Amparo y Protección de la Justicia Federal en contra de los autos de autoridad. En eso estamos compañer@…

Ahora queremos saber, si aquí hay una o unos licenciados que nos quieran apoyar. Nos informaron que había licenciados o abogados que han estado apoyando la lucha de La Otra Campaña, allá tenemos abogados, pero no de La Otra Campaña, los que tenemos los andamos “correteando” para que metan los amparos, y cuando se acerca las fechas límites pues nos ponemos nerviosism@s. 

También nos dijeron que Bárbara Zamora es de las abogadas que no se vende, que anda hasta por Chihuahua apoyando a los compañeros de Lomas de Poleo, y que estaría en esta mesa. Entonces queremos pedirle que nos apoye como compañeros que somos, que le eche una leidita a nuestro caso, aquí traemos algunos documentos que les queremos entregar. Además, queremos pedirle a las buenas Comisiones de Derechos Humanos que nos apoyen en nuestra lucha, ya que los empresarios con la complicidad del gobierno han violado todos nuestros derechos constitucionales y universales.


Compañeras y compañeros: 

¡Exigimos a los empresarios, al gobierno de Sinaloa y a los magistrados de la Tercera Sala del Supremo Tribunal de Justicia nos dejen vivir en paz! 
¡Solicitamos a los Magistrados del Segundo Tribunal Colegiado analicen conforme a derecho nuestra solicitud de amparo!


¡Ya basta de tanta corrupción e impunidad!
¡Libertad a todas y todos los presos políticos!
¡Liberta a los presos políticos de Atenco!
¡Alto al hostigamiento militar y paramilitar contra nuestros hermanos y hermanas zapatistas!
¡Viva La Otra Campaña!
¡Vivan las Dignas Rebeldías!

México, Distrito, Federal.
Familias del Ranchito Tres Palmas en Lucha y Resistencia Contra el Despojo Capitalista.


* Ponencia presentada en el foro sobre Despojo, en el marco del Primer Festival Mundial de la Digna Rabia.

2/12/08

Es oficial: el 2 de octubre ya no se olvida


Por: Antonio Roquentin

La Cámara de Senadores aprobó declarar el 2 de octubre como día de luto nacional. Cada año en esa fecha, la bandera será izada a media asta en memoria de los muertos de la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco. Por aplastante mayoría, la iniciativa fue enviada a la Cámara de Diputados para su análisis y aprobación. Considerando que entre el PAN y el PRI le dan forma a esa “aplastante mayoría”, ¿sorprende la resolución? No. Cuando se hace oficial la conmemoración de una fecha, se hace oficial el cierre de su ciclo vital. El gobierno festeja cada 20 de noviembre la Revolución Mexicana y lo hace de manera oficial: con discursos, desfiles, coronas fúnebres en las tumbas de los próceres. La celebración oficial anula la contradicción entre los objetivos y motivaciones del levantamiento y la existencia del estado tal cual lo conocemos. En un acto solemne, la clase política y militar parece reconocer la causa revolucionaria y hacerla suya. El día feriado parece decirnos “este día se conmemora algo histórico, algo que sucedió en el pasado, algo que tiene su lugar en el recuerdo… es un día para descansar.” El día oficial está destinado a la reflexión, al recuerdo; es entonces cuando está justificada la memoria. Cada 2 de octubre, el país hablará de duelo nacional, las banderas quedarán a medio camino y la clase política pondrá cara de tristeza. Será el día para repudiar la violencia, la represión, “la lucha por la democracia”. ¿Acteal? ¿Atenco? ¿Oaxaca? ¿Ciudad Juárez?, ya no tienen importancia, les ganó Tlatelolco y ahora es representante de lo mucho que odiamos la violencia. El 2 de octubre recordaremos que nos gusta la paz y la democracia, que rechazamos la violencia y la represión; y como será un recuerdo oficial, no será un recuerdo contra el poder de arriba, será un recuerdo de arriba que anula los recuerdos dolorosos que no lleven esa fecha. No se si los senadores de “izquierda” consideren esto como un triunfo, los responsables no recibieron y al parecer no recibirán el castigo que merecen por esos hechos; al contrario, en Mazatlán existen colonias con el nombre de criminales como Luís Echeverría y Gustavo Díaz Ordaz. Después de cumplirse los 40 años de la masacre de estudiantes en Tlatelolco, lo mejor que pudieron hacer estos payasos (payasos importantes pues ganan más de 200 mil pesos al mes), fue marcar el calendario oficial. Esperemos que no llegue el día fatídico en que se haga oficial la celebración del primero de enero como el “día de la diversidad cultural y los pueblos originarios”, porque entonces sí nos habremos ido de una vez y para siempre al soberano carajo.  

21/11/08

Los Nuevos Inquisidores


Por: Cruceiro

“Quién lo diría, los débiles de veras nunca se rinden” Mario Benedetti


La idea que tenemos de la inquisición se debe a los datos proporcionados por los historiadores de las diferentes épocas, en la tarea de describir las relaciones e ideas correspondientes a ese período localizado geográficamente en Europa. Caracterizado por la persecución hacia lo diferente (el otro/los otros), la iglesia católica se asumió como el paladín para el establecimiento social, el parámetro para medir lo válido y lo prohibido, la determinación del bien y el mal, para lo cual se crearon los tribunales inquisidores: “señalar y enjuiciar la herejía de los endemoniados”, en este sentido, miles de personas fueron objeto de burlas, pesquisas, torturas y sacrificios, por no coincidir con las ideas de los inquisidores en torno al mundo.

Si la inquisición fue un contexto que atrae la atención de los investigadores de las ciencias sociales, se debe quizá a su manifestación en la actualidad. Hay quienes dicen que la historia es un ciclo, y por ende vuelve con su cauce, otros la consideran como un espiral que no regresa a su punto de inicio pero mantiene esencia de él. Lo cierto, sin quitar méritos a unos y otros, en esta sociedad moderna donde la cibernética amplía la comunicación entre las personas y la información fluye por los canales satelitales, contribuyendo el acceso al conocimiento, la inquisición se hace presente con otros personajes y otros ropajes, aunque con los mismos actos: se vivió en los destierros y trabajos forzados en Siberia y los Gulags de la Rusia Soviética; se irguió en los campos de concentración nazi en la Alemania de Hitler, la Italia fascista de Musolini y la España desangrada de Franco; intervino en la división y confrontación del pueblo alemán por el muro de Berlín y la actual disputa entre Estados Unidos y Rusia por los recursos del Mar Negro; camina con su paso destructivo sobre la cuna de la civilización en Irak; en la estupidez imperial de asfixiar económicamente al rebelde y digno pueblo cubano; y desde luego, el prolongado exterminio en nombre de “la modernidad” de la cultura de los pueblos indígenas de América: los más humildes y despreciados, los más pobres y humillados, y sin embargo nuestras raíces.

Pese a los datos conseguidos sobre la inquisición, decidimos retomar la expresión que en la literatura se ha plasmado, quizá porque ella, con la genialidad de las manos que le dan forma, ha derribado fronteras, filtrado censuras y encarcelando dictadores, ahí está el caso del poeta Juan Gelman escudriñando la verdad en el horror, porque también en el acecho de la muerte hay instantes para proclamar la vida. La literatura genera «mundos posibles», nos dice el psicólogo Jerome Bruner, y agrega: “la ciencia te dice qué es el objeto de estudio, en cambio la literatura el cómo pudiera ser tal objeto de estudio; la ciencia te dice éste es el camino, y la literatura te abre un abanico de posibilidades para interpretar ese camino”. 

En la grandiosa novela escrita por Dostoievski titulada “Los hermanos Karamazov”, encontramos con simbolismos, sentencias y diversidad de voces que caracterizan a sus obras, tema ya abordado ampliamente por el filósofo ruso Mijaíl Bajtín. En su interior, la novela incluye un poema sobre la llegada de Cristo en los años del medioevo, como una voz independiente, influenciado por las ideas de la iglesia ortodoxa y uno de los trastornos al finalizar su vida, el tema es; el gran inquisidor. Dostoievski fue condenado a muerte, luego a trabajos forzados por sus ideas socialistas, tiempo después, bajo las impresiones sufridas en cautiverio y los problemas económicos, pediría disculpas al zar, refugiándose en el misticismo, lo que no delimita sus cualidades artísticas ni el realismo psicológico en sus obras. 

En “Los hermanos karamasov”, el contexto descrito en el poema del inquisidor, se localiza en la época medieval, cuando los jerarcas de la iglesia están pactando con el Estado el «lucro» de las ideas de Cristo. Él había anunciado que regresaría, pero no dijo cuándo, desde entonces los fieles a su ejemplo de amor al prójimo esperan ansiosos su llegada para acompañar sus pasos y… volvió, el mismo redentor de los dolores ajenos por el dolor propio, el de palabra verdadera, quien despreciaba la miseria, el abuso del poder, la imposición y el odio. 

Su llegada no correspondía a los intereses institucionales de entonces, veía cómo se traficaba con sus ideas y perdían esencia en quienes decían representarlo, rodeados de lujos y comodidades. Intuyó como el pájaro Pujuy: los caminos se hacen para que otros no se pierdan. Y continuó su peregrinar sin prisa pero constante. Antes y después de su aparición, quienes se conducen con independencia e imaginan otra manera de organizar la sociedad y la economía, otra política pues, son perseguidos y crucificados, claro, con otros símbolos y matices.

Ya preso el jerarca da las razones de su eliminación: llegaste –le dijo- en un momento inoportuno, te tenemos que sacrificar por segunda ocasión. Él sólo escuchaba como lo hace quien buen uso de la palabra hace, en silencio, a pesar de proferirle el insulto, incluso la muerte. Atragantándose en su propio odio, y al no recibir respuesta ni de enojo ni de impotencia o perdón, el jerarca pierde la compostura y su rostro se congestiona. Cristo, con la eterna paciencia, le da un beso en la mejilla ante el asombro del religioso-inquisidor y se retira, quizá camino a la muerte programada, o tal vez a la vida, a la libertad.

Como se dijo antes, la sociedad repite sus pasos como un vicio absurdo, y, si bien es cierto la inquisición se remonta al pasado medieval, de nuevo nos topamos con su esencia en la prohibición de palabras y caminos. Indispensable era pues, presentar un panorama general para entender las actuaciones de los personajes que entrarán en escena en el transcurso de esta historia de amor, tormento y pasión (jaja).
No hay que olvidar que vivimos tiempos de crisis económica, algo así como la nostalgia de un imperio unipolar que nació muerto. Algunos señalan que la conclusión de la guerra fría no fue con el colapso de la URSS y la caída del muro de Berlín, faltaba la otra parte en juego, Estados Unidos. Lo cierto, las consecuencia de la recesión que se avecina no anuncia nada bueno para los destinos del país, así que habrá un ¡sálvese quien pueda!; más pobreza, marginación, desempleo, hambre y violencia. Mientras la clase política en Sinaloa se embarra entre la corrupción y el soborno, el gobierno nefasto de Calderón se desintegra más rápido de lo esperado, las reformas impulsadas generarán más miseria a la vez que las empresas petroleras de Europa y Estados Unidos se reparten el botín PEMEX, levantemos entonces el telón para ver “los nuevos inquisidores”, la más taquillera en los escenarios sinaloenses desde Óscar Liera, el maestro de la dramaturgia en la región.
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En el documento anterior se comentó la embestida realizada por los profesores Ricardo Madrid Uriarte y José Roberto Monjaraz García, para impedir que los profesores de la zona 047, ubicada en Bacubirito Sinaloa, pudieran elegir a un representante digno y democrático, defensor de los derechos laborales. La imposición política de sus nombres, en la persona del profesor Julio Cota, ante toda lógica de ética y profesionalismo, pisotearon el sentir de la mayoría de los profesores que la componen.

Se buscaba una representación real de los intereses de los trabajadores que el anterior delegado, el profesor Tito, se negó asumir. Con ese antecedente los compañeros exponían sus deseos de quitar el monopolio de las decisiones a los profesores arriba señalados, y por desgracia no fueron escuchados, así surgieron las confusiones y problemas que al salirse de sus manos trataron de justificar buscando culpables, y quién mejor culpable de la ineptitud ajena que señalar a quien redacta estas notas.

Hay que recordar que el entonces coordinador sindical, el profesor Arnoldo, sin informar nada ni explicar nada pedía en la coyuntura que se acercaba la “unidad sindical” para que no hubiese disturbios, por lo tanto apoyar a un candidato que no daba a conocer pero que se intuía en el profesor Julio Cota, pero sin hablar en qué consistía dicha unidad, como si los procesos sociales funcionasen de manera mecánica, y no por acuerdos de los integrantes en arduas discusiones, exponiendo los diferentes puntos de vista, pero buscando el objetivo primordial: qué necesita el magisterio, cómo lograrlo y con quiénes.

Fue en esa reunión cuando el profesor Arnoldo, al recapitular sobre su experiencia en las filas del magisterio, anunciaba la nueva política. Comentaba que antes para tomar decisiones se procedía en lo oscuro entre unos cuantos, pero ahora las cosas habían cambiado, y que por eso teníamos que apoyar a alguien que representara a esa unidad. La «representatividad» significó el punto de disyunción por todo lo vivido con el profesor Tito, se entendía que los profesores no querían la misma historia, y la discusión se tornó acalorada mientras era abierta, luego, cuando el discurso se tornó democrático y esperanzador, fue clausurado por los inquisidores.

Ellos con sus torpezas cotidianas generaron los problemas, creen con ingenuidad que la política es un campo exclusivo de trajeados y apadrinados, pero la política desde los filósofos griegos posee un carácter social, en ese sentido era indispensable la diversificación de las responsabilidades, el asumir organizadamente las riendas de los problemas, los retos a lograr que, en términos educativos son bastantes. Desde esta pluma se ha propuesto muchas veces la idea de armar un proyecto educativo que incluya a toda la zona en la labor alfabetizadora sin la más mínima respuesta. La educación sin la democratización de los escenarios y sin un discurso humanista no resolverá el problema del fracaso educativo, por más reformas que desde arriba se tracen. Se requiere replantear los problemas ya que son décadas de trabajo a la basura, y no estamos dispuestos a dilapidar más tiempo.

Tal vez porque somos jóvenes pensaron que lo nuestro era el griterío y la diversión en altas horas de la noche, no el preocuparnos por lo que sucede alrededor, mucho menos el tener la capacidad de analizar y el valor de emitir la crítica, de no agachar la mirada y tratarnos como igual, como compañeros. Pero, para ellos eso de igualdad en el trato es un insulto, cómo puede ser posible la igualdad después de tantos años de sumisión ante el poder para lograr un mediocre puesto, así sea de supervisor o coordinador sindical.

Para descalificar a quienes no compartían esa «política» de sometimiento a los caprichos de esos dos personajes sacados de las mangas del viejo y caduco PRI (¿acaso hay una diferencia con el nuevo?), los calificaban de revoltosos, cuando se reclamaba un derecho elemental que todos como civiles tenemos, el ser escuchados y tomados en cuenta, pero ni eso, lo cual indica que las posibilidades de transformar y democratizar el magisterio son nulas mientras personas como los profesores Ricardo y Monjaraz mantengan puestos públicos porque en sus relaciones no existe el diálogo ni la alternativa sino el gandallismo, la prepotencia, la simulación y la ignorancia hecha docencia.  

Cuando sintieron que el plan se les hacía agua, utilizaron el recurso de los inquisidores en tiempos de cacería de brujas, dieron inicio a una campaña de intimidación y miedo (terrorismo institucional), de soborno y compra de conciencia, condenando a los rebeldes con el descrédito eterno, la excomunión, la hoguera, la muerte…(ya me puse trágico como Shakespeare), como si el no estar de acuerdo implicara asumirlo en la lista de enemigos, mmhhh… suena a fascismo; la política de la no política, del capricho personal.
La coyuntura política puso en evidencia los intereses creados, tanto el simulador como el indiferente, el opositor a una tendencia política viciada y vacía y el que pretende posicionarse en la estructura sindical. Lo que para los profesores era un derecho para la cúpula la pérdida del mando. Aquí no importaron las formas, el respeto, el compañerismo, la ética, todo se fue por la borda y se mostraron los rostros ya sin máscaras, tal como son, algunos resultaron más grotescos de lo que el espejo transmite, un carnaval bochornoso. La escena tan escalofriante como los cuentos de Edgar Alan Poe, o terrorífica como la sentencia de Bush hacia los musulmanes: “están con nosotros o contra nosotros”. En plena éxtasis, hubo quienes rompían la tensión e impertinentes preguntaban, ¿acaso no hay opciones sensatas? Al no recibir respuesta lo mejor fue no ser parte de la conjura (no participar en la elección), y pasó lo que ha pasado en México en toda su historia electoral, entre el manoseo y amarres se concretó el fraude, orquestado por los inquisidores. Queda claro que ambos utilizan la posición en el sindicato para construirse su propiedad, y en el radio de acción no se encuentra un gesto de honor, un guiño de humildad y respeto a la profesión pedagógica, para los mercaderes que son la vida no es otra cosa que comprar y vender a cualquier precio, incluso soterrando lo que distingue a la especie humana de las demás; la educación y la cultura.

Es penoso que en plena “era de la comunicación” sigan sin darle lugar a la palabra, sin resolver las dificultades y contradicciones con el diálogo. Anular la palabra es como anular la esencia del maestro que es comunicar el conocimiento, utilizar la razón, el argumento. El poder que se asume como tal elimina la palabra, al menos es la muestra que los inquisidores establecen como un código vergonzoso, ignorando que somos una zona educativa de fracaso, las estadísticas no mienten, ahí está el principal reto, ahí es donde se tiene que invertir e imaginar, buscar la unidad, para lograrlo se requiere otra manera de organizar la zona, escuchar las necesidades de los profesores porque son quienes viven las situaciones descompuestas en las aulas.

En mi persona han justificado sus errores y la persecución ahora es más latente (os dije que entre los priístas viejos y nuevos no hay diferencias). No conformes con manipular el proceso electoral, me destituyeron sin consultarme de los cargos en la dirección de la escuela, el puesto no importa lo más mínimo, pero es triste la intención que los motivó, la conducción de voraces rapiña. La idea es anularme en todos los sentidos, la censura se ha extendido hasta en el uso de la computadora para evitar –dicen- que siga publicando. Digamos que acá se aplica la ley del hielo, el aislamiento. Pero, sabemos que a la palabra nadie la detiene ni la congela, la palabra que se hizo para nombrar y nombrase, señalar, construirse así misma y transformar la realidad, la nuestra.

El profesor Omar aplaude con gusto: se lo merece ese pinche zapatista, dice con jactancia, como si ser zapatista fuese sinónimo de traidor o vergüenza, como si ser zapatista implicara comprar votos para los candidatos del PRI y esperar las migajas al término de la elecciones o callar cuando hay que hablar, o sea, cuando a un(a) compañero(a) se le violenta su integridad.

Para la mala información del profesor Omar, el zapatismo implica una ética, la construcción de una sociedad donde se elimine la división social entre ricos y pobres. En las comunidades zapatistas no existen los Monjaraz ni los Ricardo, no es uno el que decide y manda, allá manda y decide la comunidad, es decir, se toma en cuenta a sus miembros. Es el principio de mandar-obedeciendo, una manera de actuar y resolver los conflictos con la palabra como vehículo, a eso le llaman la otra política, la política del nosotros por encima del yo.

¿Debemos sentir vergüenza de lo que somos?, ¿por no dejarnos llevar por la corriente, de no hablar por hablar sino porque algo fuerte impulsó nuestros sentimientos para redactar lo que sucede? No hay que olvidar que fue el profesor Omar quien invitó a la directora de la primaria de Bacubirito, la profesora Marilú (cuando su padre estaba al borde de la muerte y ella se dio espacio para intentarlo) al lanzarse como delegada, prometiéndole apoyo incondicional al mismo tiempo que ayudaba al profesor Julio Cota, jugando al perro de las dos tortas, y fue él quien no quiso asumir la responsabilidad de lo sucedido, achacándome la culpa del desastre electoral, que de por sí era un desastre. ¿Quién tiene que sentir vergüenza de lo que dice y hace? Sabemos lo que somos y queremos, no traicionamos, como se dijo antes, tenemos ética.

Quizá Omar no lo sepa, ni Ricardo, ni Monjaraz, ni Julio, ni Arnoldo, ni Merced (la nueva adquisición en el mercado de ofertas, el revolucionario de pacotilla). Nosotros no nos vendemos ni nos rendimos, y si es necesario ofrendar la vida por una causa justa, estamos dispuestos sin afán material ni puestos públicos ni reconocimientos, simplemente porque la solidaridad es un recurso que se siente en el pecho y se manifiesta en las palabras y actos. La burla hacia la maestra Marilú fue un acto cobarde, porque ser honesto y crítico tiene su costo, más si se presentan en una mujer. Cómo se les iba a apoyar sabiendo lo que son: aves de rapiña. Una cosa más, vayan desempacando todos los artefactos porque tengan la seguridad que resistiremos lo que manden, estamos preparados para eso, para no doblegarnos, para luchar si es preciso.

El tiempo es de ustedes, sacad provecho y reíd (aunque sea de rabia), pero pronto, muy pronto vendrá el tiempo nuestro con su murmullo de justicia. El país se desangra por todos lados, la institucionalidad está en deterioro, el modelo neoliberal ha fracasado. Entonces, cuando el cielo reviente del dolor acumulado por más de 500 años, entonces el suelo será igual para unos y otros, tiempo será para saldar las deudas, de nada servirán los puestos ni los títulos ni las relaciones, nada, no habrá ni olvido ni perdón, ¿estáis preparados? 

Cruceiro, Cruzeta, Cruzado, ¡uta, cuántos sinónimos!


19/11/08

Lomas del Poleo: La legalización del crimen a partir de la privatización de la vida cotidiana


Por: Antonio Roquentin


El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define “privado” como: "1. (Del part. de privar; lat. privātus). 1. adj. Que se ejecuta a vista de pocos, familiar y domésticamente, sin formalidad ni ceremonia alguna." y "2. adj. Particular y personal de cada individuo." además de "3. adj. Que no es de propiedad pública o estatal, sino que pertenece a particulares." Por otra parte, se define "público" como: "1. adj. Notorio, patente, manifiesto, visto o sabido por todos.", "2. adj. Vulgar, común y notado de todos." y "3. adj. Se dice de la potestad, jurisdicción y autoridad para hacer algo, como contrapuesto a privado.", además de "4. adj. Perteneciente o relativo a todo el pueblo."

Lo privado se opone a lo público, es su antónimo. Se puede decir que lo público tiene una connotación abierta, transparente. Lo público hace referencia a todos, pues todos constituimos lo público. Es sólo una deformación política que se le de a lo "público" la característica de ser "propiedad del Estado". El Estado, ese conjunto de instituciones y poderes que supuestamente administran lo público, está lejos de representar los intereses de todos. Lo público va más allá del Estado, se genera y transforma con independencia de este. Cuando se habla de una empresa pública, se quiere decir en realidad que la empresa es estatal, sujeta al manejo discrecional y corrupto de administradores políticos. PEMEX no es una empresa pública sino estatal. Las playas sí son públicas (por lo menos la mayoría hasta ahora), son accesibles a todos los que, pudiendo hacerlo, quieran ir a visitarlas. Tal vez por esa diferencia tan sustancial, es que cuando se habla de la acción que convierte a un bien, empresa o servicio en propiedad del Estado, se dice "nacionalizar", "estatizar". Los términos "publicar", "hacer público", "publicitar", están claramente relacionados con la acción de hacer algo del conocimiento de todos; sin embargo, esto tiene que ver sólo con la información, pero no con los bienes, empresas, servicios o incluso el conocimiento, ¿por qué? 

Una de las características principales del sistema capitalista es la propiedad privada de los medios de producción. La oposición a lo público, a lo colectivo, es esencial en el sistema, de ahí que la teoría económica convencional ponga en el centro del escenario social al individuo. La suma de decisiones tomadas por individuos anónimos y aislados, da forma a los principios de la "ciencia" económica actual, basada por completo en este robótico homo oeconomicus. Y son estas teorías las que nutren el conjunto de políticas económicas que suelen conocerse como "neoliberalismo", que no es otra cosa que la eliminación, no sólo de lo estatal, sino también de lo público. El argumento utilizado para justificar la preponderancia de lo privado sobre lo público es la eficiencia, el óptimo económico, la generación de riqueza. Por supuesto, la riqueza será también privada. Siguiendo con el juego de palabras, se argumenta que el Estado es intrínsecamente esclerótico, lento, ineficiente, corrupto; y ante la confusión entre lo público y lo estatal, se piensa que lo privado se opone a lo estatal solamente. "Privar" está definido en la Real Academia como "1. tr. Despojar a alguien de algo que poseía.", "2. tr. Destituir a alguien de un empleo, ministerio, dignidad, etc.", "3. tr. Prohibir o vedar." Pero el juego de palabras no termina y para referirnos a la acción de despojar al público usamos un eufemismo que hace referencia a una acción política: privatizar. Así, lo "notorio", "patente", "manifiesto", "visto y sabido por todos", lo "perteneciente y relativo al pueblo", deja de serlo.

Hace un par de días, el G-20, presidido por el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, se reunió de manera urgente para determinar las acciones necesarias para enfrentar la actual crisis económica y la recesión que apenas empieza. Las medidas acordadas y firmadas por los mandatarios de los 20 países, giran en torno a lo que consideran principios fundamentales e irrenunciables: el libre mercado y el respeto a la propiedad privada. Nada nuevo. Las acciones encaminadas a superar la crisis son las mismas que se han aplicado desde hace más de 30 años. La vocación expansiva del capital lo condiciona a conquistar siempre nuevos territorios para evitar la crisis que también le es propia; primero geográficamente, ahora, en todos los aspectos de la vida cotidiana. Con las justificaciones mencionadas arriba, la consigna es privatizarlo todo, desaparecer hasta el último rastro de aquello que siendo público, pueda ser utilizado en favor del capital, en favor de la generación de riqueza privada. Las voces que proponen la privatización de todos los aspectos de la vida social han dejado de ser "radicales"; la normalidad hoy es considerar que no hay cosas que no sean “privatizables”. La propuesta de Friedrich von Hayek en cuanto a privatizar la emisión de dinero se hace realidad en el Sistema de Reserva Federal estadounidense (FED), considerado como un "consorcio público/privado", es encargado "independiente del estado" de la emisión de la moneda que es divisa mundial y que sirve de medida de valor de las monedas nacionales. La privatización de todos los recursos naturales es la agenda pendiente del capital actual.

Las modificaciones al artículo 27 de la constitución mexicana tienen esa lógica, despojar a lo público de lo que tiene y le da sentido, destruir lo colectivo en aras de la generación de riqueza individual, privada. La aplicación de políticas neoliberales en México ha generado a la vez riqueza privada y pobreza pública. No nos engañemos: los índices de crecimiento económico han sido altos desde la vigencia del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, como también los índices de pobreza e indigencia han sido cada vez más elevados. La privatización de lo colectivo tiene su rostro más trágico en la destrucción de la comunidad construida en el territorio. La privatización de la tierra es un despojo mayor, pues priva al público de su historia, lo despoja de la construcción comunitaria a través del tiempo; es la expulsión de población del campo, hacinamiento urbano y finalmente, pérdida de libertad. La imposible conjugación de libertad con propiedad privada forma parte del discurso ideológico dominante; pero los campesinos que se vieron despojados de sus tierras tienen ahora la única libertad posible en el capitalismo: escoger el patrón, escoger a quién le acrecientan la riqueza privada. México es con frecuencia, ejemplo de país capitalista, tanto por su voluntad privatizadora como por su desprecio a todo aquello que signifique comunidad. En este sentido, toda la actividad estatal está encaminada a destruir las formas de organización social basadas en lo colectivo. Desde la guerra de baja intensidad contra los Municipios Autónomos Zapatistas en el sur, la represión salvaje a los campesinos autonomistas de San Salvador Atenco en el centro, hasta el aniquilamiento de la comunidad en Lomas del Poleo en el norte, la geografía nacional vive la forma más violenta de despojo por parte del poder privado.

La colonia Granjas Lomas del Poleo, es un asentamiento humano que vive en la periferia, al norponiente de Ciudad Juárez, Chihuahua. En la frontera más árida con Estados Unidos, 250 familias se establecieron ahí desde hace más de 30 años. Con una extensión de alrededor de 400 hectáreas, el predio se divide en pequeñas granjas de 1 o 2 hectáreas por familia, destinadas a la cría de ganado menor. La mayoría de los asentamientos han sido poblados de manera irregular, ya que los terrenos fueron repartidos por líderes políticos que traficaban electoralmente con estos; no obstante, los colonos han tenido que pagar por una carta de posesión que fue expedida legalmente por un juez. A partir de la construcción de una carretera cercana hace cuatro años, dos supuestos dueños del predio aparecieron de la nada. Con documentos aparentemente apócrifos (no habría diferencia si fueran legales), los hermanos Zaragoza reclaman la propiedad de dicho predio. Esto quedaría en una más de las tantas anécdotas de supuestos dueños que aparecen después de muchos años si no tuviera las características violentas y criminales que tiene, y si no representara como representa, una peligrosa tendencia en cuanto al aplastamiento de lo público por parte del poder privado. Respaldados en la impunidad que les da la complicidad de los gobiernos municipal y estatal, los hermanos Zaragoza han hecho uso de medidas de corte totalitario sobre la población de Lomas del Poleo: cercamiento con alambre de púas, instalación de retenes que impiden la entrada y el libre tránsito, instalación de torres de vigilancia; sí, como en las prisiones y los cuarteles. Pero tal vez, lo más peligroso de todo es una variante más de la destrucción de lo público: desde hace no mucho tiempo, la idea de “seguridad pública” está siendo dejada de lado (por pretextos como la obsolescencia de los cuerpos policíacos, la corrupción, la falta de claridad en la diferencia entre administradores de la justicia y delincuentes, etc.), y en su lugar, la “seguridad privada” se impone como el último grito de la moda: autos blindados, ropa blindada, alarmas antirrobo, y la proliferación de agencias de seguridad privada; el sueño de todo liberal hecho realidad.
Hablando con propiedad y siendo puntuales en el lenguaje, un policía privado no es más que un mercenario, trabaja para quien le paga, el poder privado; trabaja para defender o llevar a cabo el despojo, la destrucción de lo comunitario. En Lomas del Poleo han incendiado y/o derribado más de 50 casas, han estado involucrados en el asesinato de un hombre y la incineración de dos niños, han dejado a decenas de familias sin hogar y todos los días amedrentan, hostigan y amenazan a cualquiera que entre o salga del predio por los retenes paramilitares que han instalado. Han destruido las instalaciones eléctricas (los postes públicos) y amenazan con destruir próximamente las escuelas y el jardín de niños (nótese lo simbólico de estos lugares como constructores de comunidad). En un comunicado de uno de los inefables hermanos, se puede leer algo que nos aclara bastante el panorama de lo que ahí sucede:

El hecho de que (los colonos) tengan escuelas, guarderías, credencial de elector y nomenclatura no les da derecho a la propiedad de la tierra” 

...tampoco que tengan más de 30 años viviendo ahí, al parecer. La destrucción de lo público no tiene límites prácticos y muy pronto no tendrá límites legales. La existencia de policías privados hubiera sido impensable hace no mucho tiempo, pero el de Lomas del Poleo no es un caso aislado; en Irak se movilizan grupos de mercenarios para-policiales contratados por las corporaciones privadas que se enriquecen de la reconstrucción en las ruinas que ha dejado la guerra. Tras la fachada de la “seguridad privada”, el poder de arriba se arma hasta los dientes y se dispone al despojo final, la privatización total de la vida cotidiana. El crimen perpetrado contra los habitantes de Lomas del Poleo no es algo nuevo, pero da cuenta de la intensificación del ataque contra los espacios públicos y la destrucción de cualquier forma de organización colectiva. En la cumbre del G-20, Bush hace un llamado para que las naciones rechacen el colectivismo; Bush todavía aconseja. Los presidentes del G-20, sólo firman.

¿El problema es la propiedad privada? Hay quienes marcan la diferencia entre propiedad privada y propiedad personal, estando la primera basada en valores de cambio y la segunda en valores de uso; es decir, mientras que la propiedad personal es aquello que se tiene porque se usa, la propiedad privada es aquello que otros necesitan o quieren usar. Más allá de la semántica, es indudable que la propiedad es tan antigua como la historia, pero es precisamente la historicidad de la propiedad lo que debe entrar en el análisis crítico. La propiedad no es la misma desde siempre y no será lo mismo para siempre. La forma de propiedad que existe en el capitalismo tiende a concentrar los medios del hacer social, tiene como característica principal la privación de la comunidad de sus medios de reproducción. El colectivo se reproduce con medios que le son ajenos, pues no son medios colectivos sino privados, individuales. Saltando toda la parafernalia pseudo-científica de las teorías económicas que llenan los planes de estudio en las academias, hay una lógica simple: los obreros sin el patrón pueden producir, el patrón sin los obreros sólo produce lástima; y para ejemplos están Zanón y varias fábricas, comercios y hoteles en Argentina, recuperados por sus trabajadores, produciendo con competitividad, eficiencia y creando riqueza pública, colectiva, a pesar de los ataques diarios a su forma de organizarse y producir; ahí están los MAREZ zapatistas, con sus propias formas de organización económica y política, superando desde sus carencias los problemas que ni el Estado ni las empresas privadas han solucionado jamás.

¿Cuánto tiempo hace falta para que lo que viven en Lomas del Poleo, lo vivan los colonos de Isla de la Piedra y muchos otros asentamientos? No es posible saberlo con exactitud, pero parece ser que si no se da una organización social lo suficientemente importante como para impedir que los dueños espontáneos y sus cómplices disfrazados de autoridad destruyan los espacios públicos, asesinen, encierren y violen los derechos humanos de la gente, será muy difícil parar todo esto. El despojo urdido contra los habitantes de Lomas del Poleo es el resultado de la alquimia capitalista que hace legal el crimen a través de la destrucción sistemática de lo público en la vida cotidiana.

Algunas fuentes de información en la red:
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7/11/08

La seducción del evento histórico


Adivina la semejanza, ¿qué tienen estos en la panza?

Por: Antonio Roquentin

“Por primera vez en la historia”. Frase llena de atractivo, parece invitarnos a respirar el aire fresco de la esperanza. Nuestra cultura política nos condiciona a voltear hacia arriba cuando pensamos en la posibilidad de que los problemas sociales sean resueltos. Cada seis, tres, cuatro años, centramos nuestra atención en los procesos electorales que pretenden recordamos que vivimos en democracia. Con las más avanzadas técnicas de marketing, una runfla de personajes salen —en ocasiones por primera vez— a la luz pública, pulimentados cuidadosamente, vistiendo sus mejores trapos y con una sonrisa forzada que más bien parece una mueca de dolor. Y entonces se ven por las calles, por los medios, los rebaños vistiendo los colores representativos de la “fórmula” que apoyan. El choque entre rebaños puede ser terrible: la esperanza que el líder-candidato representa para su grey es suficiente para que muchos consideren que vale la pena una cuota de violencia en aras de defender el “proyecto de nación” que encabeza el iluminado. Por supuesto, el líder permanece a salvo de las pedradas y banderazos.

Y entonces, en lo que parece ser un momento extraordinario, la configuración de fuerzas en el poder de arriba cambia; de pronto sucede lo que generaciones no vieron jamás y lo inédito toma forma. El partido, el candidato, el género, el color que jamás había estado en el máximo poder político, por una serie de acontecimientos previos, tiene la oportunidad de “dirigir los destinos de la nación”. El acontecimiento parece inaugurar algo radicalmente nuevo. La palabra “cambio” cobra nuevo significado y entonces los problemas sociales parecen llegar a un fin largamente esperado. El personaje principal se viste de Mesías y en su primer discurso le anuncia a la muchedumbre lo que anhela escuchar.

En un mundo donde las formas aparecen desprovistas del fondo que las condicionan, el evento inédito en la historia tiene toda la fuerza de la inmediatez. El brillo de lo nuevo, “flamante” nos gusta llamarlo, llega a nublar totalmente nuestra capacidad de análisis al saturar nuestra capacidad de asombro. ¡Primera vez en la historia que pierde el PRI!, ¡Primera vez en la historia que gana una mujer la presidencia!, ¡Primera vez que un negro es presidente de los Estados Unidos! El asombro llega a su clímax cuando el acontecimiento inédito se proyecta al futuro: ¡Todo es posible!. Obviamente, el discurso político está tradicionalmente separado de la práctica, de la realpolitik. La decepción no se hace esperar; a menudo sucede antes de los 100 primeros días que los analistas políticos esperan para darle un razonable margen de acción al mandatario, para entonces iniciar sus primeras evaluaciones. Y esto se repite una y otra vez, en un círculo vicioso de esperanza-novedad-júbilo-decepción.

Puede haber muchas explicaciones para este fenómeno. Una de ellas puede ser, que la seducción del evento histórico nos impide ver la historicidad de dicho evento. Que gane Vicente Fox, Cristina Fernández de Kirshner o Barack Obama, no se ve como consecuencia, como producto de un movimiento histórico desde abajo, se ve como principio de un cambio histórico que de hecho, ya ocurrió. Ni el movimiento social de 1968 y 1994 en México, ni la lucha contra la dictadura y la crisis del 2001 en Argentina, ni la histórica lucha por los derechos de las minorías y contra la segregación racial en Estados Unidos, parecen ser el origen de procesos históricos que culminan en una elección presidencial; por el contrario, la llegada del líder parece ser el principio de solución para los problemas que desde hace años combaten los movimientos sociales desde abajo.

Los resultados que tradicionalmente se obtienen de estos gobiernos históricamente novedosos, no son para nada novedosos en la historia. La reproducción de las formas del poder de arriba y la reivindicación del sistema económico que las sostienen, hacen prácticamente imposible la realización de cambios radicales en la estructura social. La decepción no impide que lleguen nuevas fases de esperanza, alimentadas por la destrucción selectiva de la memoria. El poder de arriba, diseñado para mantener incólume el status quo, suprime la historia como proceso, niega el movimiento social despersonalizado. El culto a la personalidad en la política desvanece el movimiento social que da origen a los cambios significativos. El líder, convertido en fetiche, condiciona las soluciones a los problemas sociales, las posterga hasta que tenga oportunidad de ejercer el poder. Por eso, la encarnación de la esperanza en el líder del acontecimiento inédito, llámese Vicente Fox, Cristina F. de Kirshner, Barack Obama o Jorge Rodríguez Pasos, no deja de ser más que una ilusión pasajera, una decepción segura.


Artículos interesantes sobre Obama AQUI y AQUI  

6/11/08

La muerte y los medios




Por: Antonio Roquentin

El día de muertos es en México una fiesta, una celebración que combina la nostalgia de la separación y la alegría del reencuentro. Se viste de colores, olores, sonidos de fiesta. Así se establece una diferencia significativa en nuestra cultura con respecto a la relación que en otros países se tiene con la muerte. En México se convive todos los días con la muerte, es parte fundamental de las noticias, es charla cotidiana. Y a fuerza de repetirla, de evocarla y practicarla, se vuelve terrible normalidad. Porque la muerte es fiesta más allá del segundo día de noviembre, porque cuando se trae forzada por las cuentas que requieren ser ajustadas, se ve como parte ya de una cultura que menosprecia la vida del que acepta la lógica funesta: “andar mal” para “terminar mal”.

La muerte como lamento llega cuando se escapa a la lógica, cuando no la justifica el consenso condenatorio. Y en medio de las miles de muertes y accidentes que ocurren todos los días, los mass media instalan el lamento por la muerte importante; fabrican un nuevo consenso en el que todos deben lamentar la pérdida del funcionario patriota, del gran mexicano que se hizo famoso por tener un puesto de poder. En este caso, la muerte aparece como profundamente ilógica y la corrección política obliga al silencio respetuoso, al pésame oficial. Así, el espectáculo televisivo del mediodía son las pompas fúnebres que el poder de arriba se otorga. El espectáculo morboso se mezcla: hierros retorcidos, autos calcinados, ceremonias de negro impecable, discursos, comentaristas televisivos falsamente compungidos.

El consenso creado por los fabricantes de la opinión pública surte efecto: nos sentimos inseguros, con miedo, invadidos por la incertidumbre. Tal vez, al terminar el noticiero, pensamos que lo sabemos todo, y creemos que la gente no muere todos los días, que sólo las muertes “importantes” son dignas de lamentarse. Tal vez no sabemos —o no nos interesa saber—, que un niño de Guerrero muere bajo un tractor al estar trabajando en un campo de Sinaloa; tal vez no sabemos, ni sabremos nunca su verdadero apellido, pues en el diario lo disfrazan con un triste “N”. Porque no es noticia que en México haya más de tres millones de niños trabajando. No es noticia que en los campos de Sinaloa existan esclavos, traídos desde el sur, explotados de manera inmisericorde; esos campos donde se explota a más de 20 mil niños. No son esas las cosas que capitalizan raiting en el noticiero del mediodía.

Los tiempos de la muerte son administrados por las corporaciones mediáticas. El seguimiento de las investigaciones por la “muerte importante” será el nuevo reality show de los inefables noticieros. La muerte insignificante, la del niño jornalero, la del obrero de la construcción, la del indígena baleado o famélico, la de la mujer por ser mujer; esa muerte cotidiana y aberrantemente normal, no cumple con los criterios editoriales para ser noticia de ocho columnas o de titular televisivo; por eso seguirá ocurriendo una y otra vez, porque lo que no es noticia, no es digno de investigación profunda o medidas preventivas de importancia.

En México, la muerte es una fiesta, la fiesta de los medios; es la fiesta del miedo y la ignorancia, la fiesta de la muerte importante. Esa es nuestra cultura, nos han dicho. Y nos dicen que debemos lamentar la muerte patriota del poderoso. Y el 30 de abril nos dicen que los niños tienen derechos. Y nos dicen que nos informan, que no nos perdamos el noticiero. Y nosotros, televidentes, los vemos. 

Fuentes AQUI, AQUI y AQUI

30/10/08

Crisis, Guerra y Propaganda


Propaganda anticomunista durante la guerra fría

Por: Antonio Roquentín

El surgimiento de regímenes e ideologías de carácter totalitario está estrechamente ligado a la crisis económica y a la guerra. La primera guerra mundial y la crisis de los años 30, fueron el caldo de cultivo del surgimiento de totalitarismos: de derecha con el nazismo y el fascismo, y de izquierda con el estalinismo. La actual crisis económica, así como el clima de guerra propiciado por los gobiernos de Estados Unidos, constituyen el ambiente propicio para el surgimiento de tendencias totalitarias en los líderes políticos y de ideologías basadas en el odio. La extrema derecha encuentra en estos casos la vulnerabilidad social necesaria para que sus mensajes sean percibidos como explicación y solución fáciles a los problemas del mundo. Agrupaciones neonazis y antiinmigrantes, discursos nacionalistas contra enemigos externos, alusiones estruendosas e imprecisas al terrorismo, etc., constatan la crisis que vive la sociedad y la forma en que los grupos extremistas y totalitarios aprovechan el clima de incertidumbre para influir y ejercer el poder sobre las mayorías.

Ante esto, es necesario estar preparados, sobre todo en el conocimiento de los mecanismos utilizados por estos grupos para propagar sus ideas. El desarrollo de las tecnologías en los medios de comunicación no tiene parangón en la historia, y eso constituye un arma de doble filo en las luchas por y contra el sistema; sin embargo, algunos principios siguen vigentes desde hace más de 50 años, sobre todo en lo referente a la manipulación de la población por medio de la propaganda. Es de vital importancia identificar el bombardeo propagandístico, diferenciarlo de la información valiosa y finalmente combatirlo por medio de la educación y el conocimiento. A continuación, los 11 principios de la propaganda política de Marçal Moliné, tomados del publicista y docente Jean-Marie Domenach, así como de Joseph Goebbels, jefe de propaganda de Hitler.


1. Principio de simplificación o del enemigo único. La simplificación es la adopción de una sola idea-eje, o de un solo símbolo. Una de las formas de simplificar te lleva a la individualización del adversario: los humanos preferimos enfrentarnos a personas visibles. En consecuencia, se trata de persuadirnos de que nuestro verdadero enemigo no es tal o cual partido si no tales o cuales personalidades del partido.
2. Principio del método de contagio. Reunir a diversos adversarios en una sola categoría o en un solo individuo… para extender la convicción de que “están todos en el mismo saco”.

3. Principio de la transposición. Es el arte del farol llevado al límite. Consiste en cargar sobre el adversario los errores y defectos propios.

4. Principio de la exageración y desfiguración. Una frase al azar de un político de otro partido, un síntoma sin comprobar, son convertidos sin embargo en pruebas amenazadoras. Para esto se pondrá hábilmente en practica la utilización de citas separadas de su contexto.

5. Principio de la vulgarización. Este principio viene expresado de esta manera en el libro Mein Kampf de Hitler: «Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a quienes se desea vaya dirigida. De esta suerte es menester que la elevación mental sea tanto menor cuanto más grande la muchedumbre que deba conquistar. La capacidad receptiva de las multitudes es limitada y su comprensión escasa; por otra parte tiene una gran facilidad para el olvido».

6. Principio de orquestación. Según Goebbels: «La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde distintos ángulos pero siempre confluyendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas». De aquí viene su sentencia: «Si una mentira se repite las suficientes veces, acaba convirtiéndose en la verdad».

7. Principio de renovación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.

8. Principio de la verosimilitud. Consiste en estructurar la creación de argumentaciones lanzando globos sonda a través de procedencias y de medios distintos, para poder remitirse a ellos citando esas fuentes manipuladas con el objeto de hacer verosímiles las argumentaciones.

9. Principio de la silenciación. A veces hay temas propagandísticos que hay que abandonar porque están en clara contradicción con la realidad de los hechos que se van sucediendo. En estos casos la propaganda no reconoce su error. Se calla sobre aquellos puntos en los que se está débil. Las noticias que favorecen al adversario se disimulan.

10. Principio de la transfusión. Se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas. Según Jean-Marie Domenach: «Por regla general la propaganda opera siempre a partir de un substrato preexistente, sea una mitología nacional o de un complejo de odios y de prejuicios tradicionales». Hitler escribió al respecto: «La inmensa mayoría de la gente es tan femenina en lo concerniente a su naturaleza y opiniones, que su pensamiento y acciones se hallan gobernados por sensaciones y sentimientos más bien que por consideraciones razonadas”.

11. Principio de la unanimidad. Buena parte de las opiniones públicas no son más que una suma de conformismos y no se sostienen más que por la impresión que tiene el individuo de que su opinión es la opinión general, unánimemente profesada a su alrededor. Por lo tanto, la propaganda puede actuar reforzando esa sensación de unanimidad o creándola artificialmente. 

24/10/08

El Enemigo Neoliberalismo


Por: Antonio Roquentin

Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, dice que la crisis actual le “enseñó” que el capitalismo tiene una “falla” que acaba de descubrir. Entre otras cosas, afirmó que recién se da cuenta de que los mercados no se autorregulan como lo defendió dogmáticamente a través de los años que estuvo frente de la FED. ¿Era sordo Greenspan? ¿Jamás leyó las críticas que se hacían al libre mercado? ¿Era ciego a los efectos adversos que en lo social y aún en lo económico provocaba la desregulación del mercado? Lo cierto es que algunas cosas quedan claras con sus propias declaraciones:


"Tengo una ideología. Mi opinión es que los mercados libres y competitivos son de lejos la [mejor] manera de organizar la economía. Probamos la regulación, ninguna funcionó realmente…"

Por supuesto, una ideología revestida de un discurso aparentemente científico por su complejidad matemática. Los defensores del liberalismo económico, los más furiosos críticos a cualquier forma de socialismo, son portadores de una ideología que nació como una reacción al absolutismo de los siglos XVI, XVII y XVIII. La crítica a los límites de la libertad individual nace como una necesidad para la expansión del incipiente capitalismo. El individualismo, como respuesta a la organización social basada en el poder absoluto y divino del gobernante, se convirtió en la ideología oficial del nuevo sistema. Cualquier intromisión del Estado en la iniciativa económica individual se convirtió en pecado mortal. Esta ideología toma forma de doctrina económica con Adam Smith en 1776, al establecer que el comportamiento egoísta de los agentes económicos individuales deviene en el bienestar general, todo guiado por una “mano invisible” que proporciona el mercado libre de intervención gubernamental.

Para los economistas modernos, la mano invisible es el sistema de precios. Con variaciones más o menos significativas, la teoría económica moderna sigue basándose en el principio de la autorregulación de los mercados como punto de partida del análisis económico y el diseño de la política económica. Sin embargo, suele haber un abismo de diferencia entre el discurso teórico-ideológico y la práctica en la economía real. El discurso del liberalismo económico se puede encontrar en universidades, gobiernos, analistas públicos y privados, y opinólogos espontáneos y convencidos; sus vertientes más radicales cuestionan el eclecticismo que incluye posiciones keynesianas y manifiestan que nunca ha existido un mercado verdaderamente libre, sin por ello dejar de decir que no hay mejor forma de organizar la sociedad y asignar los recursos que con un mercado totalmente libre de regulación. En pocas palabras, el discurso teórico-ideológico del liberalismo económico es lo más parecido a una religión, con una fe absoluta en el mercado y el disfraz de cientificidad. Por otro lado, la economía real es administrada por los que mantienen el discurso, pero que en la práctica regulan los mercados a conveniencia, favoreciendo con ello a los grandes capitales.

El desfase claro entre discurso y realidad deja al descubierto la hipocresía inherente a esta doctrina. La historia de los Estados Unidos es la historia de la hipocresía del libre mercado; por un lado, la imposición de ajustes estructurales mediante organismos financieros internacionales como el FMI y el BM (privatizando y desregulando las economías subdesarrolladas), y por otro lado, el establecimiento de un flagrante proteccionismo en su política económica exterior y el fomento descarado a su industria local y sobre todo, la defensa legal y militar de los intereses de las corporaciones multinacionales, el verdadero gobierno de los estados unidos.
En momentos de crisis como la actual, no resulta difícil identificar la disociación entre el discurso y la práctica de los defensores del liberalismo económico. Por eso es posible ver a un George Bush, flanqueado por Zarcozy, declarando que en estos momentos de crisis no debe caer el compromiso con el libre mercado, al mismo tiempo que realiza la nacionalización de deuda privada más grande de la historia del capitalismo. Y por eso no sorprende que el mismo Zarcozy proclame “la muerte de la dictadura del mercado”. De la misma forma en que no sorprende que el FMI y el BM anuncien la disponibilidad de fondos para países “necesitados”; es decir, más disciplina de mercado, más deuda, más dependencia, más pobreza en la periferia. Y es que con la crisis, se ha vuelto necesario volver a redireccionar recursos desde el sur hacia el norte; la quiebra de las instituciones financieras en el primer mundo y su consiguiente salvataje por parte de los gobiernos “liberales”, representan un aumento sin precedentes de la deuda pública, sobre todo en los Estados Unidos.

Ante todo esto, los representantes más conspicuos de la fe en la capacidad autoregulatoria de los mercados libres entran en crisis y están a punto de inventar el agua hervida: "Sí, constaté una falla. No sé hasta que punto es significativa o durable, pero me sumió en un gran desconcierto…" dijo Alan Greenspan ante el los congresistas estadounidenses. Al supuesto funeral del “neoliberalismo”, se suman consumados y flamantes premios Nobel, citados con entusiasmo por quienes ven al neoliberalismo como la fuente de todos los males. Pero ¿es cierto que este es el fin del liberalismo de mercado? Considerando la dualidad práctico-discursiva que ha tenido esta ideología, es posible decir que esta crisis no representa su muerte sino su postergación. Desde la década de los 30, la reacción a las crisis ha sido el movimiento pendular que toca según convenga, la intervención del estado en la economía o la desregulación y privatización. En términos de política económica, se puede afirmar que el capitalismo es eso precisamente, el sostenimiento por parte del Estado de las relaciones capitalistas de producción, procurando como objetivo único la irrestricta realización de la ganancia, socializando las pérdidas en las crisis y privatizando las ganancias en los auges. El debate que aborda la participación o no del Estado en la economía, es entonces, un debate falaz, en tanto que el Estado no es una entidad exógena al sistema económico, sino que forma parte constitutiva de este.

Ahora, el neoliberalismo tendrá una cantidad insólita de detractores, pero muchos de sus críticos están lejos de buscar una alternativa real a los problemas de la humanidad. Es hora de ubicar bien al enemigo.




6/10/08

La Crisis y las Medidas del Poder


Por: Antonio Roquentin

El gobierno de Estados Unidos tiene dinero de sobra, no sólo para nacionalizar la deuda de las entidades financieras en quiebra, sino para invertir en su propia seguridad a partir del control de los servicios de inteligencia nacional de México.
El gobierno de Bush destinará 17 millones de dólares al CISEN, con la excusa de combatir el narcotráfico y el terrorismo. Como es sabido, el CISEN se dedica más que nada al espionaje político; incluir el terrorismo es el pretexto de la ingerencia del gobierno estadounidense en nuestro país. De hecho, el terrorismo ha sido el pretexto utilizado desde que el comunismo dejó de servir como tal; el caso es inventar un enemigo externo que genere el pavor suficiente que permita el control de la población y la aplicación de medidas económicas que despojen a las mayorías a favor de una minoría. Según el plan de gastos, el CISEN será vigilado para “asegurarse que el equipo será utilizado de acuerdo con las leyes de Estados Unidos y México”.

Esto se da al principio de una de las crisis más terribles del capitalismo. Lo que se viene se puede pronosticar no sólo en términos económicos. A partir del primer día de octubre, el gobierno estadounidense desplegó una unidad de combate dentro de los Estados Unidos bajo el comando del Ejército norte de ese país; el NorthCom fue creado por el pentágono después de los ataques al World Trade Center en septiembre del 2001, con la intención de defender la patria y ayudar a las autoridades locales. Esta vez, se informa que el objetivo es “atender” posibles disturbios, “ayudar” en casos de descontento social y “control” de multitudes. Todo parece indicar que la aplicación de la ley marcial es inminente. La actual crisis financiera, que no parece detenerse ni con el salvataje público de intereses privados más brutal en la historia del capitalismo, es el augurio de una recesión todavía inconmensurable que le espera al país del norte y al mundo. Todavía no es posible calcular el nivel de desempleo que causará esta debacle y con ello, la pobreza y desesperación que sufrirá la mayoría de la población mundial. Estados Unidos ya empieza a prepararse militarizando sus calles, pero no sólo eso; los propietarios están asegurados en la defensa de su patrimonio con asociaciones como InfraGard, que aliada al FBI, integra a más de 26 mil empresas estadounidenses, cuyos dueños, por ser parte de esta entidad están legalmente avalados, no sólo para espiar y denunciar a sus vecinos, sino para, en tiempos de ley marcial, disparar a matar sin ser procesados por ello. Claro, todo en nombre de la lucha contra el terrorismo. En el 2005, el director del FBI dijo: “Ustedes, los del sector privado, están en la primera línea de defensa”. 

El Plan Mérida, los avances de la Cuarta Flota y la militarización de la vida cotidiana estadounidense, son los síntomas de un sistema que ha dejado de funcionar y que está determinado a mantenerse por la fuerza. La socialización de las pérdidas, avalada ya por el congreso de Estados Unidos, es una medida contra las mayorías que ha sucedido en México y el resto de Latinoamérica, y que ahora practican Europa, Asia y la nación más difusora del libre mercado y la no intervención estatal en la economía. El impacto económico que tendrán estas medidas será desastroso por generaciones y lo peor de todo es que no ha funcionado para inyectar confianza en el sector financiero; las bolsas del mundo siguen cayendo, dejando claro que la crisis tiene un origen más estructural, más sistémico. La crisis social que se viene es analizada ya por los centros del poder político y económico, y por lo tanto, las medidas destinadas a mantener el status quo por encima y a pesar de la humanidad están ya siendo planeadas: dentro de esas medidas no se pueden descartar situaciones de violencia extrema contra la población civil y a niveles nunca antes vistos, como lo describe Naomi Klein en su Doctrina del Shock. Queda pendiente trabajar abajo, ahí donde están los productores directos del mundo, carentes de poder político y económico, en la construcción de alternativas al capitalismo, originales y justas, para hacer frente al cambio que, hasta ahora, parece inminente.  
   



3/10/08

Del 2 de Octubre y sus generaciones

Por: Antonio Roquentin

En el Distrito Federal, el gobierno de “izquierda” de Marcelo Ebrard infiltró policías judiciales en la marcha conmemorativa de la masacre del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco. Los infiltrados provocaron y detuvieron a varios participantes de la marcha, esa era su función. Y mientras los judiciales infiltrados hacen de la marcha una noticia policíaca, los reporteros y fotógrafos queman sus cartuchos en los enfrentamientos entre marchistas y granaderos. Y claro, no faltan las mismas voces de todos los años, que “reflexionan” sobre las actividades del día: que si sigue teniendo sentido, que si los jóvenes son conscientes del significado, que si es suficiente.
Muchos comentaristas van más allá y no sólo se hacen preguntas, sino que no dudan en hacer los comentarios más imbéciles. Ejemplo de ello son los pies de foto en la galería sobre la marcha en El Universal de Internet. Herederos del discurso vacío y absurdo que atacó mediáticamente al movimiento estudiantil de 1999, usan palabras tan estúpidas como “pseudo-estudiantes” para señalar a aquellos que se manifestaron con fuerza ante los abusos del cuerpo de granaderos del DF. ¿Acaso los estudiantes no pueden manifestarse? ¿Sólo los “pseudos” lo hacen? ¿Acaso los estudiantes no hacen desmadre, vandalismo, destrozos? ¿En que mundo delirante existen los estudiantes perfectos que se portan siempre bien y que pululan la masturbada imaginación de los reporteros? Esas definiciones lamentables nos recuerdan otras, por ejemplo “autodenominados” ¿Quién le puso nombre a Televisa, a TV Azteca, a ElUniversal? ¿Acaso no fueron ellos mismos? ¿No los hace eso “autodenominados” también? De lo que se trata es de inventarse palabras absurdas con el fin de descalificar. Pero parece que eso no es suficiente; los ridículos noticieros musicalizados, las imágenes editadas para manipular la información y los periodistas que nos quieren enseñar cómo vivir, cómo interpretar los hechos más allá de la contundencia de los mismos, son lo que se ha dado en llamar “opinión pública”, que no es más que la publicación de opiniones privadas que persiguen el interés de las corporaciones mediáticas.

El 2 de octubre se recuerda en todo el país, con marchas, mítines, charlas, exposición de películas, etc. Al cumplir 40 años, la matanza de Tlatelolco no se olvida a fuerza del grito que la recuerda. No sé si sería recordada como ahora sin las ya tradicionales marchas. Tal vez, de no hacer partícipes a los jóvenes estudiantes todo estaría reducido a reuniones de ex líderes del movimiento. La importancia de la participación de la memoria por parte de todas las generaciones, es muy importante pues trasciende el castigo a los culpables: se trata de no repetir el pasado, de aprender de los errores. La muerte absurda, injusta, innecesaria de aquellos que se concentraron en la Plaza de las Tres Culturas, puede invitarnos a reflexionar sobre lo monstruoso que puede ser el ejercicio del poder, la inmunda corrupción que sostiene al poder de arriba, vendido de manera  vergonzante a los intereses del poder económico estadounidense. Tenemos la vergüenza de tener presidentes de la República aparecidos en los archivos desclasificados de Estados Unidos como asalariados de la Agencia Central de Inteligencia (CIA). Por eso resulta repulsivo escuchar a Felipe Calderón cuando simula dolor al hablar de esta fecha; las cosas no han cambiado nada allá arriba, y todo parece indicar que no cambiarán para nada.

Pese a todo, el carácter multitudinario y diverso de la marcha de la ciudad de México nos habla de que la memoria seguirá viva por mucho tiempo todavía. Y aunque los medios de comunicación tradicionales tengan la consigna de enterrar toda manifestación popular expresada en la calle y contra el poder de arriba, cada día se abren más espacios alternativos que se encargan de contar de otra forma las cosas, con una perspectiva a ras de piso. Sin embargo, la historia misma nos hace difícil idealizar las cosas y tener siempre a la mano la visión romántica. La marcha del 2 de octubre en Mazatlán, lleva años repitiendo un guión desesperante. Las Casas de Estudiante, organizadoras anuales de la marcha, salen otra vez detrás de la camioneta de sonido, marcando el ritmo de las consignas, con música al gusto de cientos de moradores que caminan uniformados, protagonistas de la calle, en grupos de amigos que de pronto corren, que sostienen una manta. Caminando hasta el edificio del poder municipal puede ser contada una minoría de jóvenes que están muy informados del asunto, que no les gusta del todo la marcha pero, qué se le va a hacer, es lo que hay. Otra minoría puede armarse de valor y gritarle algo al policía, al tránsito. Y también, hay que decirlo, otra minoría, enardecida por sentirse más masa que nunca, se va contra el taxista, contra el pobre de la camioneta que le tocó pasar por ahí. Después llegan los discursos, las denuncias, los intentos de darle a todo un toque bohemio, o bien, dependiendo de las circunstancias, punketero. Entonces empiezan los suspiros de los viejos, los lagrimeos melancólicos de los que vivieron esa década de juventud idílica: “ya no es como antes”, “ahora  los jóvenes no tienen ideales”, “eran otros tiempos”, “antes leíamos por gusto”, “estábamos más politizados”, “ahora sólo quieren salir el fin de semana, tener celular y una paca de billetes en la cartera”. Obviamente no estoy citando a nadie en particular, sólo hago un recuento impreciso de todos los lloriqueos babosos que les he escuchado a varios “veteranos” de los 60-70s. Y no es que uno no los quiera o que caigan gordos; la mayoría son buenas personas y lucharon por un mundo mejor. Pero que no sigan con la cantaleta generacional, o por lo menos que se hagan cargo de sus fracasos; porque sí, fracasaron, fallaron, cometieron errores y los siguen cometiendo. Resulta que los jóvenes, esos que marchan y que no marchan, esos que son vistos desde la mirada triste y patética de los viejos “experimentados”, no son otra cosa que sus hijos, sus alumnos, sus sobrinos, sus amigos, sus compañeros de trabajo, etc. No son una plaga surgida por generación espontánea, una peste de los años 90. Son seres humanos formados por esos que dejan escapar suspiros cuando escuchan a Silvio Rodríguez y a Violeta Parra. Si la generación actual está alejada de la práctica política, de la conciencia social, si está perdida en una hipnosis televisiva y no lee, es en gran parte por responsabilidad suya; la generación de los 60-70, tiene que hacerse cargo de esa negligencia, de ese error cometido una y otra vez a través de los años. No se puede decir que nadie reflexione sobre esto, pero es claro que la mayoría sigue en la idea megalómana de que su generación fue medio “mágica”, que lo que vivieron fue el más maravilloso de los sueños, que los jóvenes de entonces estaban destinados a transformar el mundo, y que si fallaron no hay más por hacer;  para ellos el momento histórico pasó y lo que les queda es hundirse en el más deprimente resentimiento o cruzar la vereda a la cómoda ultraderecha que proclama el fin de la historia.

No se vaya a pensar que hay algún tipo de encono contra nuestros padres y abuelitos. Es innegable que el sistema posee mecanismos de alienación que muchas veces superan las voluntades. La reproducción constante del sistema, cada día y a cada minuto, nos imprime un código cultural basado en la enajenación, en la negación de nuestra propia naturaleza al ser despojados del producto del hacer humano. El sistema social se nos impone como una construcción gigantesca que es refrendada por el discurso dominante, por la lógica del individuo que se pone por encima del interés de todos. No es fácil luchar contra eso. Pero es importante hacernos cargo de nuestras responsabilidades, pues sin que lo queramos o creamos, le estamos heredando un mundo a los que vienen. Es importante ser conscientes de que si logramos un cambio, será entre todos y tal vez dentro de muchos años, un cambio que probablemente no nos toque ver. Porque si algo nos enseña la historia es que nada está escrito, no hay ley “objetiva” que nos asegure que lo que viene es mejor y nada nos dice que lo malo no será repetido. Después de todo, por eso es importante insistir en que Tlatelolco, Acteal, Atenco y todos los nombres que nos recuerdan lo atroz que es el sistema y sus poderes, no deben ser olvidados.