11/10/08

Ni Hayek ni Keynes, hoy más que nunca Marx


LA JORNADA, 11-10-08

Por: Marcos Roitman Rosenmann

Vivimos tiempos de incertidumbre. Quienes valoran la extensión de la crisis del capitalismo son los movimientos alternativos, sus gestores y causantes. Los diagnósticos y proyecciones sobre la globalización neoliberal lanzados hace 20 años por los movimientos antiglobalización o antisistémicos han dado en la dia. Las políticas de privatización, apertura comercial, financiera y flexibilidad laboral escondían un enorme grado de explotación y especulación. El resultado sería inevitablemente el colapso general del planeta. Nada hacía presagiar otro sendero. Sin embargo, resulta extraño que los economistas neoliberales se queden perplejos y apunten a pecados bíblicos como la tacañería y la avaricia para explicar la crisis. ¿Acaso piensan en otra racionalidad del capitalismo? Su incultura parece situarse en las mismas cotas que la crisis. Son de hondo calado. De nada les ha servido obtener master o doctorados en Chicago o la fundación Heritage. Lo recomendable hubiese sido darles a leer los cuentos de Charles Dickens y poner sobre su mesa los estudios históricos de Sombart relacionando el burgués con la propensión al lujo y el origen del capitalismo. Pero la mala memoria de los actuales tecnócratas de las finanzas coincide con la derrota de su doctrina del libre mercado. No les gusta reconocer que el derroche es parte de la mentalidad plutocrática de la evolución del capitalismo. No hay banquero que no haga ostentación de su riqueza en forma de yates, coches de lujo, organice viajes de placer, comidas opíparas, orgías, adquiera ropas de marca, participe de prostitución de alto copete, y se vanaglorie de comprar y vender obras de arte. De otra manera no serían capitalistas. El robo y la piratería es consustancial a los orígenes del capitalismo y precede la globalización neoliberal. Baste recorrer las calles de Florencia o de Venecia para saber de qué hablamos. Los Medici y los Sforza. Palacios y riquezas en diferentes arquetipos muestran su poder y el de sus repúblicas. Sorokin lo ejemplarizó con una metáfora. El capitalismo no puede vivir en una sociedad de credo comunista, se debe al lujo. El capitalismo no tiene salida al margen de sus parámetros de consumo y de organización económica. Requiere tragar, engullir, es violento y necesita un mayor grado de fuerza bruta para apuntalarse. Se mantiene gracias a la eficiente acción de las clases dominantes y de las elites económicas, verdaderas controladoras del Estado y de sus aparatos de dominación política. Hipótesis comprobable si vemos el itinerario que se pretende seguir al “donar” millones de dólares o euros a quienes han provocado la mayor crisis social y económica hasta ahora conocida debido a su falta de escrúpulos para obtener un plus y engordar sus cuentas corrientes a costa del contribuyente. No podía ser de otra manera. Marx tenía razón. Cuando los gobiernos conservadores y neoliberales se prestan a rejuvenecer el sistema financiero por medio de un intervencionismo estatal se refuerza el carácter de clase del Estado. Es el capitalista global el que está representado en su forma equivalente general. En momentos de necesidad emerge su esencia. Inyectar millones y millones de dólares o euros para evitar una catástrofe financiera o una caída espectacular de los valores bursátiles, supone orientar políticamente las decisiones. Pero igualmente, conlleva salvar a los grandes empresarios y las trasnacionales. El horizonte es reflotar el sistema. No se busca una crítica sobre las causas que han motivado llegar hasta aquí. No se preguntan sobre los orígenes de un orden social fundado en la expoliación de los recursos naturales, en la degradación del medio ambiente, y en una continuada y constante pérdida de derechos sociales, políticos y económicos de las grandes mayorías. Es decir, no se trata de dar un giro de 180 grados. La respuesta a la crisis consiste en velar su causa, la irracionalidad de la explotación del hombre por el hombre y del hombre hacia la naturaleza. En ocultar el beneficio de las empresas trasnacionales, dueñas de las tecnologías y las patentes capaces, primero, de crear hambrunas en continentes enteros y, después, de llevar a la muerte a miles de niños obteniendo pingües beneficios para aumentar rendimientos en condiciones de monopolio. Empresas patrocinadoras de guerras espurias, de venta de armas, de trabajo infantil y de inmigración ilegal. Factores que coadyuvan para abaratar costes de producción y aumentar su control sobre gobernantes corruptos y dóciles. No nos llamemos a engaños. Insuflar dinero a los grandes bancos y salir en defensa de sus consejeros y altos cargos es parte de una estrategia pendular. Cuando no resulta oportuno tejer con Hayek, se teje con Keynes. Unas veces desde la oferta y otras desde la demanda. Tanto monta, monta tanto. En cualquier caso, el resultado es el mismo. La relación capital-trabajo se asienta sobre la expropiación del excedente económico producido por el trabajador en condiciones de apropiación privada. Así, quienes pagan los platos rotos de esta estrategia son los de siempre. Las clases explotadas y oprimidas del campo y la ciudad. Salvar el orden económico, sin modificar su estructura y su organización, conlleva un aumento de la desigualdad social y la explotación. Pero el discurso de la cohesión social recubre esta opción bajo el eufemismo de apoyar una estrategia de aumentar prestaciones a los más débiles. Políticas para los desamparados y los pobres de solemnidad. Así, se soslayan las indemnizaciones millonarias a los ejecutivos de los bancos y las empresas trasnacionales cuyos contratos blindados se gestionaron con anterioridad. Los impuestos de todos irán a los bolsillos de unos pocos y servirán para pagar una buenas vacaciones y aligerar el estrés de su ineficaz gestión. Ninguno pasará por la cárcel, previo juicio. Tampoco se verá sometido al escarnio público ni se avergonzará. Seguirán en sus trece, para ellos, nada ha fallado; esperarán agazapados la siguiente oportunidad. Su relato será simple: han sido unos pocos inescrupulosos los causantes del desastre. Las aguas deben volver a su cauce. El capitalismo retomará su rumbo y otra vez se podrá robar a manos llenas. Por este camino el planeta desaparecerá. Ni Hayek ni Keynes, hoy más que nunca Marx.


Libro: Corridos Zapatistas



La lucha no es algo triste, al contrario, se ha acompañado siempre de música. Los Corridos Zapatistas están dedicados al Caudillo del Sur y son un grito contra la injusticia y por la libertad. Con plena vigencia en nuestros días, el canto que anima a luchar contra la mercantilización de la tierra sigue sonando en el sur. En pdf AQUI 

6/10/08

La Crisis y las Medidas del Poder


Por: Antonio Roquentin

El gobierno de Estados Unidos tiene dinero de sobra, no sólo para nacionalizar la deuda de las entidades financieras en quiebra, sino para invertir en su propia seguridad a partir del control de los servicios de inteligencia nacional de México.
El gobierno de Bush destinará 17 millones de dólares al CISEN, con la excusa de combatir el narcotráfico y el terrorismo. Como es sabido, el CISEN se dedica más que nada al espionaje político; incluir el terrorismo es el pretexto de la ingerencia del gobierno estadounidense en nuestro país. De hecho, el terrorismo ha sido el pretexto utilizado desde que el comunismo dejó de servir como tal; el caso es inventar un enemigo externo que genere el pavor suficiente que permita el control de la población y la aplicación de medidas económicas que despojen a las mayorías a favor de una minoría. Según el plan de gastos, el CISEN será vigilado para “asegurarse que el equipo será utilizado de acuerdo con las leyes de Estados Unidos y México”.

Esto se da al principio de una de las crisis más terribles del capitalismo. Lo que se viene se puede pronosticar no sólo en términos económicos. A partir del primer día de octubre, el gobierno estadounidense desplegó una unidad de combate dentro de los Estados Unidos bajo el comando del Ejército norte de ese país; el NorthCom fue creado por el pentágono después de los ataques al World Trade Center en septiembre del 2001, con la intención de defender la patria y ayudar a las autoridades locales. Esta vez, se informa que el objetivo es “atender” posibles disturbios, “ayudar” en casos de descontento social y “control” de multitudes. Todo parece indicar que la aplicación de la ley marcial es inminente. La actual crisis financiera, que no parece detenerse ni con el salvataje público de intereses privados más brutal en la historia del capitalismo, es el augurio de una recesión todavía inconmensurable que le espera al país del norte y al mundo. Todavía no es posible calcular el nivel de desempleo que causará esta debacle y con ello, la pobreza y desesperación que sufrirá la mayoría de la población mundial. Estados Unidos ya empieza a prepararse militarizando sus calles, pero no sólo eso; los propietarios están asegurados en la defensa de su patrimonio con asociaciones como InfraGard, que aliada al FBI, integra a más de 26 mil empresas estadounidenses, cuyos dueños, por ser parte de esta entidad están legalmente avalados, no sólo para espiar y denunciar a sus vecinos, sino para, en tiempos de ley marcial, disparar a matar sin ser procesados por ello. Claro, todo en nombre de la lucha contra el terrorismo. En el 2005, el director del FBI dijo: “Ustedes, los del sector privado, están en la primera línea de defensa”. 

El Plan Mérida, los avances de la Cuarta Flota y la militarización de la vida cotidiana estadounidense, son los síntomas de un sistema que ha dejado de funcionar y que está determinado a mantenerse por la fuerza. La socialización de las pérdidas, avalada ya por el congreso de Estados Unidos, es una medida contra las mayorías que ha sucedido en México y el resto de Latinoamérica, y que ahora practican Europa, Asia y la nación más difusora del libre mercado y la no intervención estatal en la economía. El impacto económico que tendrán estas medidas será desastroso por generaciones y lo peor de todo es que no ha funcionado para inyectar confianza en el sector financiero; las bolsas del mundo siguen cayendo, dejando claro que la crisis tiene un origen más estructural, más sistémico. La crisis social que se viene es analizada ya por los centros del poder político y económico, y por lo tanto, las medidas destinadas a mantener el status quo por encima y a pesar de la humanidad están ya siendo planeadas: dentro de esas medidas no se pueden descartar situaciones de violencia extrema contra la población civil y a niveles nunca antes vistos, como lo describe Naomi Klein en su Doctrina del Shock. Queda pendiente trabajar abajo, ahí donde están los productores directos del mundo, carentes de poder político y económico, en la construcción de alternativas al capitalismo, originales y justas, para hacer frente al cambio que, hasta ahora, parece inminente.  
   



3/10/08

2 de Octubre en Mazatlán

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Del 2 de Octubre y sus generaciones

Por: Antonio Roquentin

En el Distrito Federal, el gobierno de “izquierda” de Marcelo Ebrard infiltró policías judiciales en la marcha conmemorativa de la masacre del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco. Los infiltrados provocaron y detuvieron a varios participantes de la marcha, esa era su función. Y mientras los judiciales infiltrados hacen de la marcha una noticia policíaca, los reporteros y fotógrafos queman sus cartuchos en los enfrentamientos entre marchistas y granaderos. Y claro, no faltan las mismas voces de todos los años, que “reflexionan” sobre las actividades del día: que si sigue teniendo sentido, que si los jóvenes son conscientes del significado, que si es suficiente.
Muchos comentaristas van más allá y no sólo se hacen preguntas, sino que no dudan en hacer los comentarios más imbéciles. Ejemplo de ello son los pies de foto en la galería sobre la marcha en El Universal de Internet. Herederos del discurso vacío y absurdo que atacó mediáticamente al movimiento estudiantil de 1999, usan palabras tan estúpidas como “pseudo-estudiantes” para señalar a aquellos que se manifestaron con fuerza ante los abusos del cuerpo de granaderos del DF. ¿Acaso los estudiantes no pueden manifestarse? ¿Sólo los “pseudos” lo hacen? ¿Acaso los estudiantes no hacen desmadre, vandalismo, destrozos? ¿En que mundo delirante existen los estudiantes perfectos que se portan siempre bien y que pululan la masturbada imaginación de los reporteros? Esas definiciones lamentables nos recuerdan otras, por ejemplo “autodenominados” ¿Quién le puso nombre a Televisa, a TV Azteca, a ElUniversal? ¿Acaso no fueron ellos mismos? ¿No los hace eso “autodenominados” también? De lo que se trata es de inventarse palabras absurdas con el fin de descalificar. Pero parece que eso no es suficiente; los ridículos noticieros musicalizados, las imágenes editadas para manipular la información y los periodistas que nos quieren enseñar cómo vivir, cómo interpretar los hechos más allá de la contundencia de los mismos, son lo que se ha dado en llamar “opinión pública”, que no es más que la publicación de opiniones privadas que persiguen el interés de las corporaciones mediáticas.

El 2 de octubre se recuerda en todo el país, con marchas, mítines, charlas, exposición de películas, etc. Al cumplir 40 años, la matanza de Tlatelolco no se olvida a fuerza del grito que la recuerda. No sé si sería recordada como ahora sin las ya tradicionales marchas. Tal vez, de no hacer partícipes a los jóvenes estudiantes todo estaría reducido a reuniones de ex líderes del movimiento. La importancia de la participación de la memoria por parte de todas las generaciones, es muy importante pues trasciende el castigo a los culpables: se trata de no repetir el pasado, de aprender de los errores. La muerte absurda, injusta, innecesaria de aquellos que se concentraron en la Plaza de las Tres Culturas, puede invitarnos a reflexionar sobre lo monstruoso que puede ser el ejercicio del poder, la inmunda corrupción que sostiene al poder de arriba, vendido de manera  vergonzante a los intereses del poder económico estadounidense. Tenemos la vergüenza de tener presidentes de la República aparecidos en los archivos desclasificados de Estados Unidos como asalariados de la Agencia Central de Inteligencia (CIA). Por eso resulta repulsivo escuchar a Felipe Calderón cuando simula dolor al hablar de esta fecha; las cosas no han cambiado nada allá arriba, y todo parece indicar que no cambiarán para nada.

Pese a todo, el carácter multitudinario y diverso de la marcha de la ciudad de México nos habla de que la memoria seguirá viva por mucho tiempo todavía. Y aunque los medios de comunicación tradicionales tengan la consigna de enterrar toda manifestación popular expresada en la calle y contra el poder de arriba, cada día se abren más espacios alternativos que se encargan de contar de otra forma las cosas, con una perspectiva a ras de piso. Sin embargo, la historia misma nos hace difícil idealizar las cosas y tener siempre a la mano la visión romántica. La marcha del 2 de octubre en Mazatlán, lleva años repitiendo un guión desesperante. Las Casas de Estudiante, organizadoras anuales de la marcha, salen otra vez detrás de la camioneta de sonido, marcando el ritmo de las consignas, con música al gusto de cientos de moradores que caminan uniformados, protagonistas de la calle, en grupos de amigos que de pronto corren, que sostienen una manta. Caminando hasta el edificio del poder municipal puede ser contada una minoría de jóvenes que están muy informados del asunto, que no les gusta del todo la marcha pero, qué se le va a hacer, es lo que hay. Otra minoría puede armarse de valor y gritarle algo al policía, al tránsito. Y también, hay que decirlo, otra minoría, enardecida por sentirse más masa que nunca, se va contra el taxista, contra el pobre de la camioneta que le tocó pasar por ahí. Después llegan los discursos, las denuncias, los intentos de darle a todo un toque bohemio, o bien, dependiendo de las circunstancias, punketero. Entonces empiezan los suspiros de los viejos, los lagrimeos melancólicos de los que vivieron esa década de juventud idílica: “ya no es como antes”, “ahora  los jóvenes no tienen ideales”, “eran otros tiempos”, “antes leíamos por gusto”, “estábamos más politizados”, “ahora sólo quieren salir el fin de semana, tener celular y una paca de billetes en la cartera”. Obviamente no estoy citando a nadie en particular, sólo hago un recuento impreciso de todos los lloriqueos babosos que les he escuchado a varios “veteranos” de los 60-70s. Y no es que uno no los quiera o que caigan gordos; la mayoría son buenas personas y lucharon por un mundo mejor. Pero que no sigan con la cantaleta generacional, o por lo menos que se hagan cargo de sus fracasos; porque sí, fracasaron, fallaron, cometieron errores y los siguen cometiendo. Resulta que los jóvenes, esos que marchan y que no marchan, esos que son vistos desde la mirada triste y patética de los viejos “experimentados”, no son otra cosa que sus hijos, sus alumnos, sus sobrinos, sus amigos, sus compañeros de trabajo, etc. No son una plaga surgida por generación espontánea, una peste de los años 90. Son seres humanos formados por esos que dejan escapar suspiros cuando escuchan a Silvio Rodríguez y a Violeta Parra. Si la generación actual está alejada de la práctica política, de la conciencia social, si está perdida en una hipnosis televisiva y no lee, es en gran parte por responsabilidad suya; la generación de los 60-70, tiene que hacerse cargo de esa negligencia, de ese error cometido una y otra vez a través de los años. No se puede decir que nadie reflexione sobre esto, pero es claro que la mayoría sigue en la idea megalómana de que su generación fue medio “mágica”, que lo que vivieron fue el más maravilloso de los sueños, que los jóvenes de entonces estaban destinados a transformar el mundo, y que si fallaron no hay más por hacer;  para ellos el momento histórico pasó y lo que les queda es hundirse en el más deprimente resentimiento o cruzar la vereda a la cómoda ultraderecha que proclama el fin de la historia.

No se vaya a pensar que hay algún tipo de encono contra nuestros padres y abuelitos. Es innegable que el sistema posee mecanismos de alienación que muchas veces superan las voluntades. La reproducción constante del sistema, cada día y a cada minuto, nos imprime un código cultural basado en la enajenación, en la negación de nuestra propia naturaleza al ser despojados del producto del hacer humano. El sistema social se nos impone como una construcción gigantesca que es refrendada por el discurso dominante, por la lógica del individuo que se pone por encima del interés de todos. No es fácil luchar contra eso. Pero es importante hacernos cargo de nuestras responsabilidades, pues sin que lo queramos o creamos, le estamos heredando un mundo a los que vienen. Es importante ser conscientes de que si logramos un cambio, será entre todos y tal vez dentro de muchos años, un cambio que probablemente no nos toque ver. Porque si algo nos enseña la historia es que nada está escrito, no hay ley “objetiva” que nos asegure que lo que viene es mejor y nada nos dice que lo malo no será repetido. Después de todo, por eso es importante insistir en que Tlatelolco, Acteal, Atenco y todos los nombres que nos recuerdan lo atroz que es el sistema y sus poderes, no deben ser olvidados.          


2/10/08

Libro: Parte de Guerra


De Julio Scherer y Carlos Monsivais, Parte de Guerra va de la investigación periodística y la documentación oficial a la crónica de lo ocurrido en 1968. Un libro importante para entender la matanza de estudiantes el 2 de octubre en Tlatelolco. En word AQUI

40 años

Un interesante artículo de Ernesto Páramo AQUI

27/9/08

Cine: Corazón del Tiempo


En el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, realizado en la ciudad vasca del mismo nombre en España del 18 al 27 de septiembre, se presentó una película  dirigida por el mexicano Alberto Cortés, con guión de Hermann Bellinghausen, llamada Corazón del tiempo. A decir de su realizador, la película trata sobre la vida cotidiana en un municipio autónomo zapatista. Presentada en diversas páginas web como “la vida del zapatismo sin pasamontañas”, el filme parece ser una historia de amor en la que se involucra la difícil situación de esas comunidades acosadas por el ejército y las nuevas formas organizativas llevadas a cabo por los zapatistas en los caracoles.

En entrevistas publicadas en Internet, el director afirma cosas como:

"Es una película pensada principalmente para el pueblo mexicano. Conocemos más la parte política, sobre todo la actividad del subcomandante Marcos, pero no cómo se vive el zapatismo sin pasamontañas. La gente espera violencia cuando se habla de Chiapas, pero estas personas llevan 15 años con este experimento increíble que es único en el mundo y han aprendido a no responder a las provocaciones de los militares porque saben que por ahí no va la cosa"


"La modernidad de México está ahí. Han erradicado el narcotráfico, y también el alcohol, que era un gran mal que afectaba a las poblaciones indígenas. No viven bajo las normas del ejército zapatista, que cedió el gobierno a la junta civil hace cinco años. Y tampoco son inamovibles a las tradiciones, están en otra cosa."

"Esto merecía ser contado. Es una experiencia social sin parangón en medio del caos que vive México, con la narcoviolencia y la narcopolítica. Abres el periódico y ves muertes diarias que nadie investiga. Y allí tienes una esperanza."

Cabe mencionar que la película se filmó en Chiapas, en la comunidad zapatista de La Esperanza y según el director, la logística y la comida, así como las actuaciones y las locaciones, corrieron a cargo de la comunidad local, razón por la cual aparecen en los créditos como responsables de la producción y todo ello "se traduce en un porcentaje efectivo del valor de la película." Alberto Cortés se ha destacado más que nada por su trabajo para televisión en telenovelas como “Quinceañera” y “Corazón Salvaje”, Hermann Bellinghausen es médico y periodista, corresponsal de La Jornada en Chiapas; los dos ya habían trabajado juntos en el guión para la película Ciudad de ciegos.


26/9/08

Libro: Las Intenciones del Tío Sam, Noam Chomsky


Para no olvidar que más allá de los candidatos, existen intereses muy específicos que trascienden los calendarios electorales. Versíon del libro en español AQUI 

24/9/08

Contrahistorias


El poder de arriba tiene muchas formas de incidir en la realidad imponiendo su visión única de las cosas. Echa mano de todos los recursos para impedir las visiones alternativas que cuestionen la decadencia e injusticia del status quo. No sólo los movimientos sociales que militan en la calle contra el sistema de opresión política y económica, chocan contra la represión y el control por parte de quienes están en la cumbre de la pirámide; la ciencia y la cultura son campo de batalla entre quienes se interesan por mostrar pensamientos e interpretaciones alternativas acerca de la realidad y quienes por otro lado, debido a su cercanía con el poder de arriba, utilizan los medios que estén al alcance de su mano para neutralizar y castigar las versiones interpretativas del mundo que aborden de manera crítica la realidad social.

Es el caso de la revista mexicana Contrahistorias la otra mirada de Clío, editada colectivamente por una organización del mismo nombre y dirigida por el científico social Carlos Antonio Aguirre Rojas, doctor en economía por la UNAM y profesor e investigador en diversas universidades del mundo. Contrahistorias, espacio alternativo y crítico para pensar la realidad mexicana y del mundo, es una de las pocas publicaciones que tiene como objetivo aportar una visión distinta a la versión hagiográfica oficial de la historia, tratando de profundizar en los procesos que incluyan a aquellos que no suelen escribir la historia por ser los perdedores. La participación de científicos y pensadores sociales de la talla de Immanuel Wallerstein, Bolívar Echeverría, Pablo González Casanova, entre muchos otros, hacen de la revista Contrahistorias un aporte fundamental para la interpretación de la historia y la actualidad social en México y el mundo.

Pero al poder de arriba le horrorizan los relatos que contradigan su acartonada e hipócrita versión de la realidad, y más aún si esa versión no se ajusta a las oposiciones cómodas a las que está acostumbrado comprar o reprimir. Con la construcción de redes comunicativas entre colectivos y movimientos, aprovechando las tecnologías de información y estableciendo acuerdos abiertos alrededor de lo que nos une contra el poder de arriba, se hace más difícil que el sistema nos imponga la desaparición definitiva y el silencio de nuestro discurso crítico; sin embargo, los defensores de lo establecido buscarán formas de minar los discursos alternativos. Y es lo que ha pasado con el director de Contrahistorias, Carlos Antonio Aguirre Rojas, quien ha sido “castigado” por los evaluadores del Sistema Nacional de Investigadores de CONACYT al bajarle injustamente su nivel.

Los recortes al gasto en educación y cultura, la intención de privatizar la educación y las políticas que en general mantienen una visión gerencial y “de mercado” en cuanto al conocimiento y saber científico, responden claramente a los intereses de la clase en el poder que no ignora que la chispa de la rebeldía que estalla en la injusticia, se mantiene y dirige a partir de la comprensión de la realidad que sólo puede dar una educación crítica. La carta de protesta de Carlos Antonio Aguirre Rojas, originalmente publicada en la revista Proceso número 1663, se reproduce a continuación.
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Señor director:
 
Permítame difundir esta carta para el director del Sistema Nacional de Investigadores, doctor Francisco Xavier Soberón Maneiro.
 
En México, donde hoy reina la impunidad política y jurídica, también parece reinar la impunidad académica. Al respecto, denuncio un acto arbitrario, vergonzoso e injusto, realizado en mi contra por la Comisión Dictaminadora de Humanidades y Ciencias de la Conducta del SNI, en la que participan, entre otros, los historiadores Guillermo Palacios, Juan José Saldaña y Mario Cerutti. 
 
Fui evaluado por el trabajo de los últimos cinco años, con el resultado de ser reubicado del nivel 2 del SNI al nivel 1. Algunas de las razones que se esgrimen son: 
 
1. Que no publiqué en “revistas de calidad internacional y arbitraje estricto”. Esta afirmación raya en el sinsentido. En estos cinco años publiqué 44 artículos (entre ediciones, reediciones y traducciones de mis textos), en revistas como Review, de la State University of New York; Comparativ, de la Universidad de Leipzig; Diálogos con el Tiempo, del Instituto de Historia Universal de la Academia de Ciencias de Rusia; Revista Colombiana de Sociología, de la Universidad Nacional de Colombia; Le Monde Diplomatique. Edición Polonia, o Lutas Sociais, de la Pontificia Universidad Católica de Sao Paulo, entre otras. Es decir, en las revistas de esos países más reconocidas internacionalmente, que realizan arbitrajes rigurosos de todos los ensayos que publican.
 
2. Que debo “diversificar las revistas en que publico”. Esto parece una mala broma de la comisión. Difundí mis artículos en 22 diferentes revistas, impresas y electrónicas, de 10 países (México, Alemania, Italia, Brasil, España, Colombia, Rusia, Estados Unidos, Argentina y Polonia) y en siete idiomas (español, alemán, italiano, portugués, ruso, inglés y polaco).
 
3. Que “no presenté producción científica en libros publicados en editoriales de prestigio académico”. Otra vez una afirmación ridícula. En los cinco años reportados publiqué 38 libros, editados en seis idiomas y en 12 países, entre ediciones, reimpresiones y traducciones. Lo hicieron Editorial Era, de México; El Viejo Topo y Montesinos, de España; la Editorial de la Universidad de Leipzig, en Alemania; el Centro Juan Marinelo, de Cuba; L’Harmattan, de Francia; Papirus y Cortez Editora, de Brasil; Editorial LOM, de Chile; Editorial Krugh, de Rusia; las universidades de Maringá y de Londrina, también de Brasil; la Universidad de San Carlos, de Guatemala, y Shandong University Press, de China, entre otras. ¿No son estas editoriales de prestigio académico? 
 
Soy víctima de una injusta evaluación, pues estoy convencido de que ninguno de mis evaluadores tiene siquiera la décima parte del currículum vítae y de los logros míos, lo que puede fácilmente comprobarse cotejando nuestros respectivos historiales académicos. 
 
Y me pregunto: ¿Quién evalúa a estos evaluadores del SNI? ¿Qué sucede cuando ellos no están capacitados para juzgar a uno de sus pares? ¿Cómo hacemos frente a sus errores, sus limitaciones, sus envidias y recelos frente a la historiografía realmente crítica? ¿Cómo enfrentamos su mezquindad y su prepotencia al evaluar un trabajo que no comparten, que no comprenden y que, por lo tanto, no pueden apreciar correctamente? 
 
Confieso no saber las intenciones de esta injusta evaluación de mi trabajo intelectual por parte de esa comisión. Pero declaro públicamente que no logrará, en ningún caso, hacerme abdicar de la vocación crítica y del carácter independiente que, orgullosamente, he tratado siempre de darle a todo mi trabajo intelectual. 
 
Como dice el sabio refrán popular: “No se puede tapar el sol con un dedo”. Por eso me reconforta el hecho de pensar que el tiempo pondrá a todos y cada uno en el lugar que realmente nos corresponde. ¡Al tiempo!
 
 Atentamente
 
Doctor Carlos Antonio Aguirre Rojas